Autor: Punta
Enero de 1991: En una fría camilla de un Hospital estatal se encuentra Eduardo Gomez, él acaba de nacer
hace un par de horas, tuvo un inicio de vida complicado, su brazo izquierdo se
enredo con el cordón umbilical y tras una pequeña, pero intensa lucha con el
obstetra, pudo salir de la barriga de su mamá y ver cómo las gotas de lluvia golpeaban en las ventanas.
Abril de 1996: En el lindo patio del nido, Eduardo ve como
sus amigos hacen animales con plastilina. Su maestra le entrega una barra de
plastilina y le dice que también haga animales. Él, con inusual calidad y
velocidad hace un oso usando únicamente la mano derecha. La maestra, molesta, le
llama la atención y lo obliga a usar las 2 manos. Eduardo hace esta vez un gato, pero mucho más feo que su guapo
oso.
Mayo del 2000: En la prueba para escoger al equipo de mini básquet
del colegio, Eduardo resalta por su habilidad para el control del balón y su precisión
para los tiros de 3 puntos. El entrenador lo elige, él hubiera sido su jugador
preferido. Sin embargo, a Eduardo, desde el primer hasta el último día en el
equipo, el entrenador muy molesto le repetía una y otra vez que podía ser muy bueno con
su mano derecha pero que si no dominaba los 2 perfiles no sería un jugador
completo. Eduardo nunca le hizo caso y aun así era el mejor lanzador de tres
puntos de la ciudad. Recuerdo que me contó: “Si utilizando solo la mano derecha
soy el mejor ¡Imagínate, si usara las 2 manos! ¡Estaría en la NBA y no con este
entrenador pastrulo!
Junio del 2007: Eduardo se gradúa del colegio. En la fiesta
de promoción, él baja hacia la sala principal acompañado de su pareja, en la
mano derecha lleva una linda flor, con
el brazo izquierdo agarra de la mano a su pareja. Al llegar al fin de la pasarela
que se preparó para que los alumnos recién graduados desfilaran, Eduardo levanta el brazo derecho para saludar
a sus padres. En ese momento se le levanta la manga del terno y deja ver su reloj. A los segundos, un suspicaz amigo le grita: “Cabro, los hombres usan el reloj en el brazo
izquierdo”. En ese momento, Eduardo, que ya llevaba un par de tragos encima, se
lanza encima del tipo que le gritó y como se dice en buen cristiano: “le saca
la mierda”. Es retirado de la ceremonia y sorprendentemente sus padres le dicen:
“Bien hijito, se lo merecía ese imbécil”
Enero del 2011: Luego de celebrar su cumpleaños, Eduardo
maneja con dirección a su casa. Había una garua persistente, como el día en el que
nació. Al mismo tiempo, Mariana, su novia pelea con él. En es momento Eduardo
le dice: “Déjame en paz, estoy cansado de pelear”. Ella le da una cachetada,
Eduardo se enfurece y empieza a insultarla de manera rabiosa, se altera tanto que pierde el control y choca contra un poste. A los 15 minutos llega una ambulancia.
Febrero del 2011: En una fría camilla de un Hospital
estatal, Eduardo despierta y ve a Mariana. Él recién recupera la conciencia
luego de un mes de coma. Eduardo agarra la mano a Mariana, una de las
pocas cosas para las que usaba las 2 manos, era para encerrar entre sus manos la delicada mano de Mariana. En ese momento se da cuenta que no tiene el brazo izquierdo.
Como si el cordón umbilical hubiera tratado
de adelantar algo que iba a pasar 20 años después y como si el destino lo
hubiera preparado para ese momento, Eduardo pierde el brazo izquierdo en el
accidente. Sospecho que esto no es casualidad, que esas habilidades "extrañas" como hacer todo con una mano, cantar bien, saber mentir, saber actuar y demás no deben de pasar desapercibidas, debemos hacerles caso porque quizás nos estén dando un mensaje. Cuando hablo con él, en noches de juerga, me dice que lo único que
extraña de su brazo derecho es encerrar las manos de Mariana y tomar de 2 botellas al mismo tiempo.
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